12 oct. 2011

Ironman Hawaii 2011


El sábado el día empezó bastante temprano, a las 3:30 sonaba el despertador y la verdad que en esta ocasión no me costó nada ponerme en pie. Como todos lo días a las nueve de la noche ya estábamos en la cama así que había podido dormir bien tranquilo unas 6 horas.

Después de desayunar y terminar de recoger lo que me tenía que llevar, subimos al coche y nos vamos hacia la salida, no nos cuesta mucho encontrar una plaza de parquin y antes de las 5 ya estoy en la zona de boxes. En esta ocasión las sensaciones son muy distintas a las otras, la emoción de competir aquí hace que las piernas me flojeen y no es para menos, después de verlo tantas veces por la tele por fin estoy aquí. Sigo a la multitud que me conduce a dejar las bolsas de necesidades especiales de bici y correr, para posteriormente ir al mítico marcaje de número en el brazo. Con mucho cuidado la señora me pone los tampones de cada cifra y si no termina de estar bien perfilado lo repasa con un rotulador. Esto sí que es Hawaii. A continuación me dirijo a los boxes donde acabo de poner bien todo de la bici, hincho las ruedas con las bombas que pone la organización en cada fila del box y me fijo bien que los frenos estén bien, como sé que el circuito no tiene mucho peligro de curvas los dejo completamente abiertos por si acaso, recuerdo el mantra que tenemos colgado en la tienda “if you break you don’t win” hoy no es día para tocar el freno.

La salida de los pros no es hasta las 6:30 y la nuestra a las 7:00. A las 5:40 ya lo tengo listo así que voy un rato con mi hermana y mi novia para intentar pasar estos últimos instantes de nervios.

Veo la salida de los pros, muy emocionante, después del himno americano un grupo de hawaiianos empiezan a tocar los tambores con un ritmo que hace que haya aún más tensión en el ambiente… hasta que suena el cañonazo! Piel de gallina, esto sí que es espectáculo!

En seguida me meto en el agua, antes coincido con Joan Capdevila con quien intercambiamos deseos de suerte durante la carrera y luego me voy directo a las ruedas del muelle como me había recomendado Jordi Reig. Quiero coger un buen sitio así que voy temprano y me sujeto a una de las ruedas que hacen de defensa en el muelle, allí coincido otra vez con Sergi Isern con quien pasé los últimos minutos antes de la salida. El agua esta fría, estoy tiritando y me pregunto porque no dejan usar el neopreno si me estoy muriendo de frio. A nuestro alrededor se va llenando de gente, todo ellos intentándose mantener a flote haciendo pies de waterpolo, a falta de 5 minuto me dejo de la rueda y me sumo a la marea de gorros de colores. Es complicado aguantarse con tanta gente alrededor, estoy bastante a la izquierda del circuito y tengo unas 5 o 6 filas por delante cosa que fue un grave error.


Los surfistas que delimitan la línea de salida empiezan a tener bastante trabajo para contener a todos los atletas, faltan 10 segundos y se empiezan a girar, retumba el cañonazo encima de mi cabeza y el agua se vuelve de color blanca, agitada y burbujeante. Aquí cometí la primera novatada, tengo demasiada gente delante que no me deja coger mi ritmo, me quedo bloqueado y recibiendo golpes por todos lados, esto es así los 2000 primeros metros, luego al encarar otra vez hacia Kona la cosa se despeja un poco y puedo nadar más tranquilo. Con todo esto se me hace muy larga la natación pienso que me da igual el tiempo que haga que aquí va a ser complicado lucirse en el agua y solo intento relajarme y gastar el mínimo de energías.

Poco a poco empieza a oler a comida rápida y eso me indica que llegamos otra vez a la playa. Salgo del agua y veo el crono 59minutos y pico, esperaba nadar más rápido pero visto el panorama no me puedo quejar. Me tomo una ducha con las manqueras colgantes para quitarme la sal, recojo la bolsa con el material de bici y entro a la tienda para cambiarme. Aquí todo el mundo va histérico, ¿no saben que es un ironman?, yo prefiero ceñirme a la frase “vísteme despacio que tengo prisa” y me coloco todo bien, no quiero ningún roce ni molestia intentar ganar alguno segundos aquí puede tener un trágico final así que no me arriesgo. Voy corriendo hacia la bici, la cojo y recorro los largos boxes hasta llegar a la alfombra donde nos montamos en la cabra.

El circuito empieza con una ligera subida así que me alegro de haber dejado un desarrollo fácil en la bici. Hacemos un bucle, antes de coger la Queen K, allí veo un par de veces a mi novia y a mi hermana, entre miles de personas que hay animando. Durante el bucle es imposible no ir a rueda, somos tantos que parece un triatlón olímpico, de este tramo ya estaba advertido pero pensaba que al llegar a la Queen K, la autopista principal, la cosa se despejaría, pero no fue así.



Somos muchos los atletas que salimos con un tiempo parecido en el agua y que tenemos un tiempo similar en bici y esto hace que hasta el km 95 haya muchísimos pelotones o mejor dicho un enorme pelotón. Cuesta mucho respetar la distancia aunque lo intentes y los jueces poco pueden hacer para impedirlo parte de penalizar algún corredor que imagino que lo haría por sorteo ya que yo vi el caso de alguna penalización como la de Jesús de Bas, que alucine como solo le sacaban tarjeta a él y no al resto de triatletas que estaban ahí en ese momento. El ir así provocaba un gran desgaste ya que al intentar evitar el drafting a la mínima que tenía un pelotón delante tocaba adelantarlo para ponerse delante de el ya que si te dejabas caer enseguida se te colocaba alguien delante, en el hueco que intentabas dejar haciendo que tuvieses que recular cada vez más.

Así entre tirones y parones llegamos a Hawi, donde encontramos el punto de giro. La verdad que llevo un buen ritmo aunque la subida se me hace dura. No es una subida muy fuerte pero si tendida pero hemos tenido viento en contra. Al llegar a Hawi y volver la cosa cambia, ahora el viento es lateral y un poco favorable así que en la bajada literalmente volamos y aquí sí que empiezan a abrirse huecos entre los corredores. Voy a más de 60km/h bajando y aun así me pasan ciclistas que me arrancan las pegatinas. Hay tramos donde sopla viento lateral y donde la estabilidad peligra pero por lo general controlo bastante bien la bici fijándome en cómo se mueven los corredores que llevo delante. Los km’s van pasando y voy cogiendo en cada avituallamiento líquido, con tanta calor bebo muchísimo para evitar deshidratarme.

No es hasta ahora cuando empieza el sector de bici, el viento en contra hace que cueste avanzar pero gracias al powertap controlo en todo momento la potencia que llevo y decido ceñirme a la calculada con anterioridad aunque el grupo que llevo delante se me haya escapado y me toque hacer la travesía al desierto solo sin apenas referencias. Llegado al km 150 veo que el grupo cada vez vuelve a estar más cerca y sin mucho esfuerzo vuelvo a adelantar corredores. Les miro a la cara y muchos ya van muertos, pienso que se han pasado de rosca en la bici en cambio yo me encuentro muy bien, el viento en contra continua pero cada vez me siento mejor no dejo de adelantar a gente y sin quererlo cada vez que les adelanto se me escapa una sonrisa, queda muy poco y mis sensaciones son muy buenas y el tiempo que llevo no está nada mal. Por fin llego a Kona y dejo la bici.

Recorro todo los boxes y entro de nuevo a la tienda a cambiarme. Aquí todo el mundo va con prisas y el ayudante que tengo para cambiarme también va un poco acelerado, le digo que se relaje que no tengo prisa y me siento a cambiarme los calcetines y a ponerme bien las zapatillas. Me habían advertido de lo importante que era llevar bien los calcetines. En un clima tan caluroso no paras de tirarte agua por encima para refrescarte y si el calcetín no está bien colocado con la humedad que se queda en la zapatilla es fácil que salgan llagas. Me ponen protector solar y salgo a correr.

Otra vez empezamos en subida subiendo un trozo de Palani Road para hacer un poco de vuelta y luego ir a coger otra vez la mítica Ali’i drive. Veo a mis chicas y les mando una sonrisa, las sensaciones por el momento son bastante buenas e intento controlar el ritmo aunque con tanto sube y baja es difícil.




En cada avituallamiento sigo mi táctica de andar un poco para poder beber bien, como mínimo 2 vasos y así van pasando los avituallamientos que son un montón. Llegamos al punto de giro y ya llevamos 8km. La carrera poco a poco se va endureciendo y empiezo a notar que tengo la barriga llena pero por el momento sigo manteniendo el ritmo, al paso por el km 15 ya veo que las baterías han bajado más rápido de lo esperado y noto como aun ir bebiendo mucho, la sensación de sed no se apaga y la barriga sigue llena. Subo la mítica Palani y la verdad que me sorprendo de hacerla toda corriendo. Realmente es una rampa muy dura y mucho más larga de lo que se ve en la tele. Entramos otra vez en la Queen K y aquí empieza el verdadero infierno. Ali’i drive y Palani solo te tuestan un poquito, la Queen K y el Energy Lab te destrozan, ya en el km 17 veo a las chicas y les digo que puede ser un día largo. La autopista tiene muchísimos desniveles y en las primeras rampas mi cuerpo empieza a decir que basta, bajo el ritmo pero no es suficiente y al final me paro.


Nunca había tenido tantas dudas de terminar una carrera como las he tenido aquí. Al parar me doy cuenta de que se me va la cabeza y de que llevo la mandíbula rígida, seguramente por falta de líquido y por el calor y solo rezo para que no me vea ningún médico de la organización y me obliguen a retirarme. Decido intentar trotar hasta los avituallamientos y allí tomármelos como descansos, ni todas las esponjas ni todo el hielo hacen que me sienta mejor. Solamente veo los toboganes de la autopista y se me pone la piel de gallina. Realmente son km’s muy duros que intercalo entre el trote y el andar. El desvío al Energy Lab no llega nunca y mi cabeza cada vez le cuesta más decirle a las piernas que corran. Llegando al desvío el cielo empieza a cubrirse un poco, el sol ya no pega tan fuerte y puedo ir hasta abajo del todo del Energy lab sin pararme. Cristina me había dicho que este trozo es larguísimo y me esperaba un verdadero infierno que al final no fue para tanto.

Poco a poco mi cuerpo se fue rehaciendo un poco pero la sensación de fatiga y falta de fuerzas seguía ahí. Muscularmente no iba mal, ni calambres ni dolor de piernas, simplemente no tenía fuerzas para correr. Intentaba hacer cálculos y ver a qué ritmo tenía que correr para poder llegar antes de las 10h pero mi cabeza no podía pensar, así que solo me limite a marcarme un tempo e intentar ir corriendo al ritmo que fuera y parándome lo menos posible. La gente me adelantaba y el globo que llevaba hacía imposible que fuera capaz de seguirlos, nunca había cogido una “pajara” similar pero como todo en la vida se acaba y poco a poco estaba llegando al final. Milla 24, “only 2.2 miles to go!”


Quedaba una última rampa en la Queen K y luego bajar Palani, hacer un pequeño bucle que se me hizo eterno y encara meta. Aquí la emoción de terminar ya me hacía correr con un poco más de ritmo y pude volver a correr por debajo de 5min/km, poco a poco se acercaba la meta y al coger los últimos metros veo el pasadizo de gente que tantas veces he soñado cruzar, llego a la mítica alfombra con todas las banderas a lado y lado para afrontar los últimos metros y veo a mi hermana y a mi novia les doy un beso y miro que no venga nadie por detrás, hoy es mi día y quiero salir lo mejor posible en la foto. Recorro los últimos metros y decido entrar andando. Quiero saborearlo sin prisas, nunca se sabe cuándo se volverá a repetir y finalmente se oye la voz del speaker “You are an Ironman” Aquí las emociones son tantas que las lágrimas saltan solas, en seguida vienen 2 voluntarios que me tapan y me colocan el collar de flores, no debo hacer muy buena cara porque en seguida me llevan a la zona de médicos a recuperarme.



9h45min es el tiempo final. La verdad que en las últimas semanas de preparación tenía bastantes ilusiones de hacer mejor tiempo, las sensaciones eran muy buenas pero también es cierto que Hawaii es mítica por machacarte la primera vez que corres ahí y conmigo así fue. Nunca una carrera me había dejado tan vacío, pero si miro el resultado la verdad que estoy muy satisfecho. Cuando empecé a sufrir en la autopista lo único que me importaba era poder terminar y finalmente lo logré con un tiempo muy digno que unos meses antes lo firmaba como un gran éxito. Todo y ser la carrera que más se me ha atragantado ya tengo ganas de volver y mi cabeza ya está tramando como llegar otra vez a la isla en 2013.

Agradecer como siempre a mis sponsors y colaboradores (Viator, K-Swiss, GU, Fuelt Belt, JG SWIM y Trienjoy) que han hecho que pueda llevar material de primera para una ocasión tan especial. También a los muchísimos amigos que han estado durante todo el año animándome y ayudandome, y a los conocidos que se han pasado por la tienda o por el Facebook estos días dándome ánimos. Ver como tanta gente te apoya hace que el objetivo personal deje de ser solo mío para pasar a ser de todos y que aun sea más importante cruzar la línea de meta. Y como punto final a mi hermana y a mi novia que han tenido que aguntarme durante 10días con mis nervios y mis inquietudes que sé que no es fácil. Y como siempre a mis padres, que aunque este año no han podido venir sé que en 2013 saldaremos esta cuenta.

5 comentarios:

Miquel Morales dijo...

Felicidades de nuevo Toni! ya formas parte de la élite mundial.

Fran dijo...

Muchísimas Felicidades Toni! Mi más sincera admiración, de verdad! Un abrazo! ; )

Kryptoman dijo...

Molt gran Toni, molt GRAN!!!

Pau dijo...

Enhorabona Toni! Aquesta motivació i aquestes ganes d'entrenar són bàsiques i tu les transmets perfectament!
Crack de cracks! Espero veure't a alguna de les competicions minoritàries que faig jo jejejeje.

Abraçades Hawaiano!
Pau.

David dijo...

Impressionat, quant tant de patiment te un premi tant gran. Com som capaços de traspassar els límits. La ment va per un costat i la voluntat per una altre. Bravo Toni.

 
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